Ulanni en la Mitología Polinesia murió de amor por su amada y gracias a ello nacieron todas las flores. Las grandes historias de amor que abundan en la literatura universal, o que plagan la cultura popular nos son por demás conocidas. En muchas de aquellas historias, el amor suele triunfar, sin embargo, cuando éste no lo logra, vemos los avatares del melodrama y el desgarrador amor imposible.

Nos encontramos, por ejemplo, con una pareja: una mujer estoica y un hombre desolado, los cuales, después de perder a su gran amor, caen víctimas de la depresión, la debilidad, la fatiga, la enfermedad, y lo que al final parece ser un dolor opresivo en el pecho, el cual acaba por matarlos… se suele decir, que murieron por un corazón roto.

Un grupo de investigación médica japonés encontró que después de sufrir emociones muy fuertes, como la pérdida de un ser amado, algunas personas mayores de cuarenta años comenzaban a sufrir dolores en el pecho, y en algunos casos, aquellos dolores terminaban en un infarto fulminante y fatal. Se hicieron estudios en la época, los cuales descubrieron que estos pacientes padecían de un debilitamiento de la pared del miocardio (parte más gruesa del corazón, encargada de la contracción y el bombeo de sangre en las distintas cavidades cardíacas). Dicho debilitamiento no parecía tener explicación, pues había aparecido súbitamente, y muchos de ellos no tenían antecedentes de enfermedades cardíacas, o conductas que pudieran llevar a su desarrollo. No obstante, se determinó también, que en la mayoría de los casos desaparecen al poco tiempo como por arte de magia.

Ciertamente muchas otras causas acompañan las consecuencias del devaneo amoroso, a esta enorme asociación y desgracias emocionales, se le conoce e informalmente como “Síndrome del corazón roto”

Los cardiólogos creen, que la enorme liberación de catecolaminas (ej.: adrenalina y noradrenalina, entre otras), que sucede durante una emoción muy fuerte, sumado a los pesares de la edad, son lo que lleva a este debilitamiento. Sin embargo, otros científicos han encontrado “monocitos” implicados en algunos casos, que nos podría indicar que esta enfermedad se trate de un proceso inflamatorio agudo, aunque no presente ningún otro rasgo que permita asociarlo a los procesos de la inflamación.
Las grandes historias de amor tienen un poco de razón. Pues cuando el amor es tan grande y se pierde, en un alma debilitada por el tiempo y las experiencias emocionales del vivir, se puede llegar a morir por esa desdicha o desamor. Es cuando lo literal hace carne y la carne se muda. Algunos trastornos de orden mental y afectivo, pueden conducir a amores melancólicos que en no pocas veces terminaron suicidio.

José Luis Harb
Psicoterapeuta y Sexólogo
Conferencista Internacional y Coach

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